La Disfunción Eréctil
La disfunción eréctil (D.E.), mal denominada también como impotencia, se define como la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria.
Cuando un hombre experimenta excitación sexual, el cerebro envía una señal que produce un aumento de flujo sanguíneo hacia el pene. Este aumento de sangre en el pene es el responsable de la erección. Si existe un proceso de disfunción eréctil, la cantidad de sangre que llega al pene no es suficiente como para producir una erección o para mantenerla el tiempo necesario para completar el acto sexual.
Este hecho puede provocar depresión y pérdida de autoestima, pudiendo tener un profundo efecto negativo en la relación con la pareja. Se estima que alrededor de 150 millones de hombres en todo el mundo tienen algún grado de dificultad con la erección. Este problema se hace más frecuente a medida que el hombre se hace mayor, ya que se asocia a múltiples factores relacionados con el envejecimiento (hipertensión, diabetes, colesterol elevado, etc.).
Más de 152 millones de hombres en el mundo tienen disfunción eréctil y más del 50% de todos los hombres de entre 40 y 70 años son susceptibles de padecerla. En España, se calcula que existen aproximadamente 2 millones hombres con disfunción eréctil, aunque desgraciadamente no se llega a diagnosticar en muchos casos por diversos motivos.
Las causas físicas de esta enfermedad son las alteraciones vasculares, como ateroesclerosis, arterioesclerosis, hipertensión y colesterol alto; la diabetes; las enfermedades neurológicas y los problemas hormonales. Además, pueden causar disfunción eréctil la cirugía a nivel del colon, recto o cáncer de próstata y la radioterapia en el área de la pelvis, ya que pueden dañar los nervios y los vasos sanguíneos. Por último, otras causas físicas son los traumatismos, enfermedades crónicas y efectos secundarios de medicamentos.
Las causas psicológicas de la DE pueden aparecer solas o en combinación con una o más de las causas físicas. Ansiedad, estrés, depresión y los problemas en la pareja son algunas de las más frecuentes.
Un estilo de vida poco saludable puede conducir a la disfunción eréctil. El consumo de alcohol, de tabaco y la vida sedentaria pueden contribuir a la aparición de esta enfermedad.
Hoy en día existen tratamientos eficaces y bien tolerados para la DE. Se considera tratamiento de primera línea a los fármacos de administración oral inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5).
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