Integridad y transparencia

Nuestra experiencia nos ha enseñado que la transparencia en nuestro trabajo aumenta la confianza de los grupos de interés (pacientes, ciudadanos, médicos, administración, proveedores o empleados), y entendemos igualmente que la confianza genera credibilidad. La transparencia es necesaria para evitar la corrupción y las prácticas comerciales poco éticas.

En Lilly, creemos que la transparencia de las prácticas comerciales que implican pagos o transferencias de valor a los profesionales e instituciones sanitarias es esencial para la generación de confianza. Entendemos que estas transferencias de valor tales como asesorías, ponencias, formación, docencia, etc. pueden ser malinterpretadas, si no se hacen públicas de manera transparente como venía siendo hasta ahora. Como resultado, por un lado Lilly España se ha unido a todas las compañías farmacéuticas miembros de Farmaindustria, la patronal española, y ha apoyado la decisión del sector de facilitar de manera transparente la información sobre las relaciones de la industria farmacéutica, tanto con los profesionales como con las organizaciones sanitarias, considerados por nosotros socios clave en la consecución de los avances en la medicina.​ Y por otro, ha puesto en marcha otras iniciativas individuales que persiguen el mismo objetivo que el del sector.

Pero además, Lilly está comprometida con los más altos estándares de Integridad en todas las relaciones que establecemos con los diferentes grupos de interés mencionados. Lilly es una compañía global y como tal, debe asegurar una conducta íntegra en todos los mercados en los que está presente. En este sentido, existen dos retos importantes. En primer lugar, que los empleados de la compañía desarrollen prácticas coherentes en todo el mundo. En segundo lugar, esa integridad debe estar adaptada a los marcos legales y culturales de los países en los que se opera. Por ello, la compañía dispone de un potente diseño funcional de su programa de Ethics and Compliance (programa de cumplimiento ético y normativo). Este programa es dirigido por un Chief Ethics and Compliance officer (Director de ética y cumplimiento) en la sede central, responsable de la supervisión del sistema global de Ethics and Compliance que reporta directamente al presidente mundial de la compañía. Además, para preservar la independencia de esta función, cada país dispone de un Director de Ethics and Compliance que reporta directamente a la matriz lo que facilita su labor de monitorización y gestión.