Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad crónica y autoinmune que aparece sobre la piel. Se produce cuando el sistema inmunitario se hiperactiva y envía señales erróneas que aceleran el ciclo de crecimiento de las células de la piel. Sin embargo, aunque tiene una manifestación cutánea, se trata de una enfermedad sistémica.

La psoriasis afecta aproximadamente a 125 millones de personas en todo el mundo, el 20% de las cuales tiene psoriasis en placas de moderada a grave. En España, el 2,3% de la población vive con psoriasis, lo que supone más de un millón de personas afectadas. De ellas, aproximadamente el 20% tienen psoriasis de moderada a grave.

La psoriasis puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Las zonas más frecuentes en las que surgen estas placas (que suelen ser dolorosas y causar picor) son el cuero cabelludo, las rodillas, los codos y el tronco. Se asocia con otros problemas importantes de salud, como diabetes, depresión, obesidad, enfermedades cardiacas y algunos tipos de cáncer. Esta enfermedad afecta en gran medida, además, a la calidad de vida de los pacientes.

El tratamiento de la psoriasis depende del tipo de psoriasis, de su localización, de la gravedad, de la edad del paciente y de su historia clínica. Las personas con psoriasis en placas de moderada a grave pueden ser tratadas con fármacos sistémicos tradicionales, fototerapia o fármacos biológicos. Los tratamientos sistémicos funcionan desde el interior del organismo y cuentan con distintas vías de administración: oral en inyección subcutánea o mediante infusión. Los agentes biológicos bloquean la acción de algunas células inmunológicas o de sus transmisores químicos involucrados en el proceso de la psoriasis. La diferencia entre los fármacos biológicos y los tratamientos sistémicos más tradicionales reside en la especificidad con la que actúan los biológicos frente al impacto que tienen los sistémicos convencionales en la totalidad del sistema inmunitario.