Disfunción eréctil

La disfunción eréctil (D.E.), mal denominada también como impotencia, se define como la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria.

Cuando un hombre experimenta excitación sexual, el cerebro envía una señal que produce un aumento de flujo sanguíneo hacia el pene. Este aumento de sangre es el responsable de la erección. Si existe un proceso de disfunción eréctil, la cantidad de sangre que llega no es suficiente como para producir la erección o mantenerla el tiempo necesario para completar el acto sexual.

Los motivos por los que no llegue la sangre suficiente, pueden ser tanto físicos como psicológicos, o relacionados con el estilo de vida.

Este hecho puede tener consecuencias psicológicas, tales como depresión y pérdida de autoestima, con un profundo efecto negativo en la relación de pareja.

Se estima que alrededor de 150 millones de hombres en todo el mundo tienen algún grado de dificultad con la erección. Este problema se hace más frecuente a medida que el hombre se hace mayor, ya que se asocia a múltiples factores relacionados con el envejecimiento (hipertensión, diabetes, colesterol elevado, etc.).

En España, se calcula que existen aproximadamente 2 millones de hombres con disfunción eréctil, aunque desgraciadamente en muchos casos no se llega a diagnosticar.

Hoy en día existen tratamientos eficaces y bien tolerados por la D.E. Se considera tratamiento de primera línea a los fármacos de administración oral inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5).